Todos los días, las compañías tabacaleras adquieren 3.000 clientes nuevos – muchachosl. El fumar cigarrillos entre niños y adolescentes es un problema de salud pública muy grave en los Estados Unidos. El comenzar a fumar durante la adolescencia parece ser un factor determinante de tal hábito ya que la mayor parte de adultos que fuman comenzaron a hacerlo antes o durante su adolescencia. También existe evidencia que las personas que comienzan a fumar antes de cumplir los 20 años, tienen la tasa más alta y temprana de inicio de enfermedades prolongadas tales como enfermedades cardiacas y alta presión arterial.
El tabaco es la causa prevenible número uno de muertes en los Estados Unidos. Diariamente en los Estados Unidos, aproximadamente 4000 adolescentes entre las edades de 12 y 17 fuman su primer cigarrillo2. De continuar con los patrones actuales, cerca de 6.4 millones de los niños de ahora morirán pronto de una enfermedad relacionada al cigarrillo3. Aunque el porcentaje de alumnos de secundaria que fuman ha bajado en los últimos años, las tasas continúan altas: un 22% de alumnos de secundaria reportan fumar cigarrillos4.
Aquí en Rhode Island:
El 19% de alumnos de secundaria fuman;
Cada año, 2.600 niños menores de 18 años se convierten en fumadores;
Cada año, 53.000 niños son expuestos a humo de segunda mano;
Cada año, 2.7 millones de paquetes de cigarrillos son comprados o fumados por niños.
Los estudios demuestran que si su hijo no usa productos de tabaco para cuando cumpla los 18 años, existe poca probabilidad que los comience a utilizar después. Diariamente, los niños aprenden el fumar y el tabaco. Lo aprenden en la escuela, de amigos, de la televisión y las películas. Como padre de familia, usted puede jugar un papel decisivo para ayudar a su hijo a entender los peligros del uso del tabaco y enseñarles cómo mantenerse alejados del mismo.
Sea un buen modelo a seguir. Dé un buen ejemplo a sus hijos al no fumar ni utilizar productos derivados del tabaco, deje de fumar o nunca comience. Si fuma, trate de dejar de hacerlo inmediatamente. Mientras tanto, no use tabaco enfrente de sus hijos. No se lo ofrezca y no lo deje donde ellos puedan tener fácil acceso.
Hable con sus hijos sobre el fumar y el tabaco. Comience a hablar con sus hijos de este tema cuando tengan entre cinco o seis años de edad y continúe haciéndolo durante todos sus años en secundaria. Muchos niños comienzan a fumar a la edad de 11 años y, para los 14, ya son adictos. Busque oportunidades para hablar con ellos de los peligros de fumar. Hábleles directamente de los riesgos de usar tabaco. Si tiene amigos o familiares que murieron a causa de enfermedades relacionadas al uso del tabaco, dígaselos. Saque a relucir el tema si ve algo sobre el fumar en la televisión o los periódicos. Hable con sus hijos sobre cómo las compañías tabacaleras utilizan las carteleras, revistas, películas y la televisión para dar la impresión que fumar es algo sofisticado.
Enseñe a sus hijos cómo decir “no”. Averigüe si los amigos de sus hijos fuman. Hable sobre maneras en las que se puede decir “no” al uso del tabaco. Los jóvenes necesitan que se les dé aliento y apoyo para mantenerse alejados del tabaco. Ayúdeles a crear una lista de razones por las que no se debe de fumar. Dígales, “vamos a practicar a decir no. Imagínate que soy uno de tus amigos ofreciéndote un cigarrillo.” Enseñe a sus hijos a defender en lo ellos creen, lo cual les ganará el respeto de sus buenos amigos.
Proteja a sus hijos del humo de segunda mano. Haga que su hogar sea un lugar libre de humo. Pídale a las personas que les visitan que no fumen dentro de su casa. Evite fumar en el carro o en lugares cerrados. Enseñe a sus hijos los peligros del humo de segunda mano y las maneras de evitar estar expuestos al humo del cigarrillo de otras personas.
RECUERDE
¡Usted puede hacer la diferencia! ¡Ayude a su hijo a crecer libre de tabaco!
Si su hijo fuma o masca tabaco, será decisión de él/ella dejar de hacerlo. Pero, ayúdele. Aquí le sugerimos como:
Trate de evitar amenazas o castigos. Averigüe las razones por las que su hijo fuma. Pudiera estar bajo la presión de compañeros o quizás quiera llamar la atención suya. Hable con su hijo sobre las maneras de decir que “no” al uso del tabaco.
Demuestre su interés de forma positiva. Averigüe qué cambios se pueden hacer en la vida de su hijo para ayudarle a dejar de fumar.
Si usted fuma, deje de hacerlo. Si fumaba y ya no lo hace, hable con su hijo sobre su experiencia. Dígale que le ayudó a dejar de hacerlo.
Hable con el médico de su hijo. Quizá pudiera ayudarle.
Sugiera a los amigos de su hijo que dejen de fumar juntos, si es un grupo de ellos que lo hace. Ofrézcales su ayuda y apoyo.
Demuestre su apoyo. Usted y su hijo necesitan prepararse para los cambios de ánimo y el mal genio que ocurre cuando se deja la nicotina.
Por último, premie a su hijo cuando deje de fumar. Planee algo especial que los dos puedan hacer. Ayudar a su hijo es una de las mejores actividades que como padre de familia usted puede hacer.
13000/day new customers: JAMA, January 6, 1989
2Substance Abuse and Mental Health Services Administration. Summary of findings from the 2001 National Household Survey on Drug Abuse: Volume II. Technical appendices and selected data tables. Rockville, Maryland: U.S. Department of Health and Human Services, 2002;NHSDA Series H-18; DHHS publication no. (SMA) 02-3759.
3CDC. Office of Smoking and Health, 2002 calculations based upon: Smoking attributable mortality and years of potential life loss— United States, 1984. Morbidity and Mortality Weekly Report 1997;46:444–451.
4A Grunbaum JA, Kann L, Kinchen SA, Ross JG, Hawkins J, Lowry R, et al. Youth Risk Behavior Surveillance-United States, 2003. Morbidity and Mortality Weekly Report 2004;53(SS-2):1–95.